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Capítulo 27. El puente sobre el río Cea: piedra, agua y memoria

Al suroeste del casco urbano de Cea se alza el puente de piedra sobre el río Cea. Con sus 102 metros de longitud y ocho arcos rebajados, conecta la villa con Bustillo y otros núcleos de la margen occidental a través de la carretera CV-163. Su tablero, ligeramente alomado, se apoya sobre contrafuertes que forman apartaderos regulares aguas arriba y cuadrados aguas abajo, un diseño pensado para resistir las crecidas que tantas veces lo dañaron.

El puente actual es resultado de siglos de reparaciones. Los documentos confirman la existencia de un puente de piedra ya en el siglo XVII, en plena crisis demográfica y económica. Mientras en otros lugares se sustituían las infraestructuras dañadas por pasos provisionales de madera, en Cea se optó por mantener el puente, por su importancia en la comunicación entre León y Madrid: estaba en un punto clave entre el puente de Almanza —23 kilómetros aguas arriba— y los pasos hacia Sahagún y las villas del sur.

La saga de las reconstrucciones
  • 1602 — la obra se adjudica a tres maestros canteros cántabros: Diego de la Cajiga, Juan de Hermosa y Juan de Nates (discípulo de Juan de Herrera, el de El Escorial).
  • 1620Pedro de Llánez remata las obras.
  • 1632-1633 — las riadas arrastran cuatro arcos y dejan la villa incomunicada.
  • 1638Pedro Cayón devuelve al puente su forma definitiva.
  • 2015 — se instala iluminación ornamental sobre el río.

En 1602 se adjudicó la reconstrucción a tres reputados maestros canteros cántabros: Diego de la Cajiga, Juan de Hermosa y Juan de Nates, este último discípulo directo del célebre arquitecto Juan de Herrera, autor del Monasterio de El Escorial. Pese a la calidad de la traza, la fragilidad de la piedra obligó a constantes intervenciones. En 1620 las obras fueron rematadas por Pedro de Llánez, pero apenas una década después, las riadas de 1632 y 1633 arrastraron cuatro arcos, dejando incomunicada la villa. Fue el maestro Pedro Cayón quien, en 1638, devolvió al puente su forma y función, dejando una huella imborrable en la estructura. Una inscripción conservada en la piedra recuerda, además, otra intervención significativa durante el siglo XVIII.

Hoy el puente sigue cumpliendo su función original: unir las dos orillas y mantener la comunicación entre los núcleos cercanos. En 2014 se alertó de su deterioro progresivo y, un año después, se instaló iluminación sobre el río. A lo largo de los siglos lo han cruzado arrieros, campesinos, tropas y peregrinos, lo que lo convierte en uno de los elementos más significativos del patrimonio de Cea.


Fuentes y referencias