Capítulo 23. De la posguerra al auge medieval (siglos XII y XIII)
”Tras la guerra, las donaciones; tras las cenizas, los pactos.”

De la posguerra al auge medieval
Tras la etapa de Urraca, Cea vivió un periodo marcado por conflictos, reorganización y nuevos privilegios. En 1109 se produjo un pogrom anti-semita que afectó a la villa, cuyas consecuencias solo se mitigaron décadas más tarde, con la amnistía de Fernando VIII en 1127.
La presencia nobiliaria y monástica seguía siendo intensa. En 1111, los aragoneses llegaron a ocupar Cea temporalmente, y en 1113 se documenta la actuación del abad de Sahagún mientras Urraca huía de sus dominios. Poco después, en 1115, el adelantado Giraldo, apodado “El Diablo”, defendió con éxito la villa frente a un ataque de tropas rivales en plena guerra entre León, Castilla y Aragón. Y en 1117, Urraca encontró refugio en Cea junto al arzobispo Gelmírez —en esa ocasión aliado de la reina—, lo que demuestra la importancia estratégica de la plaza.
En 1127, Alfonso VII perdonó las deudas de Tello Fernández, preso en Aeca y enviado a Córdoba, reorganizando así los equilibrios de poder en la zona.
Siglos XII y XIII: donaciones, alianzas y tensiones
En el año 1128, el rey Alfonso VII y Berenguela realizaron importantes donaciones a Trianos, heredando extensas tierras en Cea.
En 1181, el control de la villa pasa a manos del monasterio de Sahagún y del maestre de Santiago, consolidando su papel como enclave bajo tutela religiosa. No obstante, la nobleza continuó interviniendo: en 1182, el rey Alfonso dona tierras a Tello Pérez y sus descendientes en el área de Cea, reforzando las alianzas locales.
Ya en 1184, Tello Pérez confirma estas posesiones y, en un gesto significativo, cede propiedades al concejo y a los pobladores cántabros, favoreciendo así la cohesión social y económica. La red de donaciones continuó: en 1185, Tello y su esposa ampliaron el legado monástico a favor de San Pedro de las Dueñas y del monasterio de Sahagún.
Finalmente, entre 1187 y 1188, el rey Alfonso VIII establece nuevos pactos familiares y consolida los vínculos de poder en torno a Cea, en un contexto de treguas inestables entre Castilla y León. Hacia 1191, el mismo monarca, junto a su esposa Leonor, cede a los monjes de Trianos las iglesias de San Esteban y Villa Mofol, garantizando así la influencia eclesiástica en la región.
La importancia estratégica de Cea queda también documentada en la etapa final del reinado: en agosto de 1202 Alfonso VIII aparece otorgando en esta villa a Arloto de Marzán el pueblo de Hontanas, del alfoz de Castrogeriz, lo que prueba su presencia en la localidad y el mantenimiento de su papel como enclave de referencia en la articulación del poder regio.
- 1128 — Alfonso VII y Berenguela donan tierras de Cea a Trianos.
- 1181 — la villa pasa a Sahagún y al maestre de Santiago.
- 1182-1185 — el rey premia a Tello Pérez y su linaje; reparto de propiedades al concejo y a pobladores cántabros.
- 1191 — Alfonso VIII cede a Trianos las iglesias de San Esteban y Villa Mofol.
- 1202 — Alfonso VIII otorga un privilegio desde la propia villa de Cea.
Fuentes y referencias
- González, J. (1960): El reino de Castilla en la época de Alfonso VIII (3 vols.). Madrid, CSIC — los diplomas reales relativos a Cea.
- Mínguez Fernández, J. M.: Colección diplomática del monasterio de Sahagún — las donaciones a Sahagún y Trianos.
- Para la continuación de la historia de la villa, ver la Parte V · Conflictos, guerras y decadencia.