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Capítulo 5. Los Vacceos entran en la historia: Aníbal

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Más aislada y menos romanizada que el área mediterránea, la Meseta seguía siendo un territorio reacio a la presencia extranjera. Los romanos apenas la conocían y los cartagineses se movían en ella con cautela. Fue Aníbal quien la incorporó a sus campañas. Partió de su capital, Qart Hadasht (Cartago Nova), fundada solo siete años antes por Asdrúbal, y en el año 220 a. C. sus tropas entraron en tierras vacceas tras los asedios de Helmantiké (Salamanca) y Arbucala (Toro), a las que sometió a tributo. No buscaba fundar colonias ni alterar la vida de sus habitantes, sino algo más inmediato: provisiones para su ejército y hombres para sus filas, eliminando cualquier resistencia a su paso. Es posible que en ese avance sus tropas atravesaran también otros puntos de la meseta vaccea, incluso tierras tan al norte como las que hoy ocupa Cea.

Por qué importa este momento

La campaña de 220 a. C. es la primera vez que los vacceos entran en la historia escrita: Polibio los menciona al narrar el avance de Aníbal. Hasta entonces, el pueblo que habitaba el valle del Cea solo existía en la arqueología; desde aquí, también en los libros.

Los pueblos de la Meseta, sorprendidos por aquella irrupción, comprobaron que sus alianzas eran insuficientes frente al ejército cartaginés. Aníbal no conquistaba para quedarse, sino para asegurar su retaguardia antes de la campaña que preparaba contra Roma. La Meseta era para él un paso intermedio, no un fin en sí mismo.

La batalla del Tajo se libró en un vado de ese río, junto a Driebes (Guadalajara). Un ejército conjunto de vacceos, carpetanos y olcades salió al paso del cartaginés, cargado de botín y en inferioridad numérica. Las fuentes antiguas —Polibio y Tito Livio— hablan de 100.000 contra 25.000, cifras elevadas y probablemente exageradas. Aníbal se retiró y aprovechó el río para anular la ventaja numérica del enemigo: situó sus tropas en la orilla de los vados estrechos, dejó que las tribus empezaran a cruzar y atacó cuando estaban en el agua. Muchos murieron arrastrados por la corriente o aplastados por los cuarenta elefantes de guerra. Tras el desconcierto inicial, Aníbal pasó a la ofensiva, cruzó el Tajo con su guardia personal y la jornada acabó en derrota para la alianza hispana. Las bajas de ambos bandos se contaron por miles, según el relato de las fuentes romanas.

La batalla del Tajo, en cifras
  • Año: 220 a. C., a orillas del Tajo, en un vado junto a Driebes (Guadalajara).
  • Bandos: la alianza de vacceos, carpetanos y olcades contra el ejército cartaginés de Aníbal.
  • Fuerzas según las fuentes: 100.000 hispanos contra 25.000 cartagineses — cifras de Polibio y Livio, probablemente exageradas.
  • El arma decisiva: el propio río como trampa, y los cuarenta elefantes de guerra.

Para Aníbal, la Meseta —y quizá también las tierras vacceas donde hoy se alza Cea— fue solo una etapa de paso en el camino que lo llevaría a los Alpes y a las Guerras Púnicas.


Fuentes y referencias

  • Polibio: Historias, libro III — la campaña vaccea de Aníbal (Helmantiké, Arbucala) y la batalla del Tajo.
  • Tito Livio: Ab Urbe condita, libro XXI — el relato romano de la expedición de 220 a. C.
  • Batalla del Tajo — síntesis del enfrentamiento y el debate sobre su localización en Driebes.
  • Centro de Estudios Vacceos «Federico Wattenberg» — contexto del mundo vacceo en vísperas de Roma.