Capítulo 1. El territorio antes del tiempo: geología y ecosistemas

“Antes que Cea fuese palabra, fue piedra, agua, y viento.”
PAISAJE, CLIMA, FLORA Y FAUNA:
Quien llegaba desde Asturias, al cruzar el puerto de Pajares, encontraba un paisaje muy distinto: cielo y tierra se abrían en un León amplio, de horizontes largos, grandes ríos y montañas al fondo. En época antigua esa amplitud se percibía aún más, porque las distancias se medían en jornadas de camino.
El clima era marcadamente continental, con inviernos largos y fríos y veranos cortos y secos —«ocho de invierno y cuatro de infierno», según el dicho—. Las primaveras y los otoños eran breves, las precipitaciones escasas, la primera helada caía en octubre y la última en mayo. No hay indicios de que el clima fuera distinto del actual.
Los humedales eran más amplios que hoy. En la Edad del Hierro el nivel de los ríos era más alto y la red fluvial estaba menos encajada, con lagunas, charcas, arroyos y manantiales que sostenían los pastos necesarios para una ganadería abundante. El río Cea y el Valderaduey, afluentes del Esla, discurren entre cantos rodados pulidos durante milenios, testimonio de un caudal antaño más vivo.
La vegetación era variada y abundante. En la Edad del Hierro dominaban los bosques de ribera y los sotos fluviales: chopos, álamos, sauces, olmos, nogales, fresnos, castaños, avellanos y saúcos, junto a juncos y espadañas que probablemente se aprovechaban para cestería y cordelería. En las zonas más secas crecían encinas, quejigos, alcornoques, rebollos, pinos, sabinas y enebros, además de brezos, jaras y retamas. La presencia continuada de ciervos confirma que existían amplias superficies de bosque con claros de pradera, característicos del territorio vacceo.
La fauna era igualmente rica. De hace unos 30.000 años procede el primer registro de un rinoceronte lanudo, propio de un clima frío y seco en el que el viento erosionaba la tierra y fue modelando el relieve suave que hoy caracteriza la comarca. El ciervo se consumió a lo largo de la primera y la segunda Edad del Hierro mediante una caza selectiva; esa moderación, junto a la limitación de las talas, permitió que pervivieran hasta la Edad Media, cuando las grandes roturaciones redujeron la masa boscosa. Con ella desaparecieron también el uro, los caballos salvajes, el lince y el corzo. El castor, del que se conservan restos en el Cea, se extinguió en la Edad Media por la caza excesiva; sus presas favorecían la pesca y, con ella, la presencia del pigargo, la mayor águila europea, hoy desaparecida de la zona. Hace unos 2.500 años el río Pisuerga albergaba salmones, cuya extinción se atribuye al enturbiamiento de las aguas y la pérdida de oxígeno. Completaban el conjunto nutrias, perdices, conejos, liebres, tejones, jabalíes, lobo ibérico, gato montés y aves esteparias como la avutarda, la garza real o la grulla, cuya presencia confirma una mayor extensión de humedales que la actual.
- Clima continental extremo — «ocho de invierno y cuatro de infierno» — sin pruebas de un clima distinto del actual.
- El agua moldeó el territorio: más humedales, lagunas y arroyos que hoy, con el Cea y el Valderaduey como ejes.
- Bosques extensos de ribera y monte mediterráneo que pervivieron hasta las grandes roturaciones medievales.
- Fauna hoy desaparecida: rinoceronte lanudo, uro, caballos salvajes, castor, pigargo, salmones, lince…
Las presas de los castores del Cea facilitaban la pesca al pigargo, la mayor águila de Europa. Y la presencia de avutardas, garzas y grullas sugiere que la comarca tuvo muchos más humedales de los que conocemos hoy.
Así era el territorio de Cea antes de la presencia humana: de clima extremo, aguas abundantes y bosques amplios. El escenario en el que, siglos después, se asentarían las primeras comunidades.
Fuentes y referencias
- Delibes de Castro, G.; Romero Carnicero, F. y Morales Muñiz, A. (eds.) (1995): Arqueología y medio ambiente. El primer milenio a.C. en el Duero medio. Valladolid, Junta de Castilla y León — estudios de paleopaisaje y arqueozoología de la cuenca del Duero (castor, pigargo, salmónidos, cérvidos).
- Wattenberg, F. (1959): La región vaccea. Celtiberismo y romanización en la cuenca media del Duero. Madrid, CSIC.
- Sanz Mínguez, C. y Velasco Vázquez, J. (eds.) (2003): Pintia. Un oppidum en los confines orientales de la región vaccea. Universidad de Valladolid.
- Centro de Estudios Vacceos «Federico Wattenberg» — Universidad de Valladolid, investigación de referencia sobre el mundo vacceo.