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Capítulo 39. La repoblación de Riocamba y la vida forestal

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“Donde antes hubo caza, hubo pinos. Donde antes hubo pastores, hubo peones forestales. Y escuela.”

En 1944, durante el régimen franquista, el Ministerio de Agricultura puso en marcha un amplio plan de reforestación para transformar miles de hectáreas de monte en Castilla y León. Dentro de este proyecto se adquirieron 2.500 hectáreas del monte de Riocamba, hasta entonces parcialmente comunales, para crear uno de los mayores pinares de la región.

Riocamba: un pueblo dentro del monte
  • 1944 — el plan de reforestación adquiere 2.500 ha del monte de Riocamba.
  • Se plantan pino silvestre, negral y laricio, cambiando por completo el paisaje.
  • Nace una comunidad propia: casa forestal, escuela, ermita, serradero, carbonera y destiladora de resina.
  • Llegaron familias extremeñas y gallegas; la actividad decae en los años setenta.

El plan cambió de forma notable la relación de Cea con su entorno. La repoblación forestal introdujo pino silvestre, negral y laricio, que sustituyeron el paisaje anterior de pastos y matorrales. Pero Riocamba no fue solo un bosque: se convirtió en un pequeño núcleo habitado.

Se levantaron infraestructuras propias: una casa forestal que hacía las veces de centro administrativo, una escuela para los hijos de los trabajadores, una pequeña ermita, pabellones para peones y almacenes para las cuadrillas. También se instalaron un serradero, una carbonera y una destiladora de resina, que funcionaron a pleno rendimiento hasta los años setenta.

La reforestación atrajo a decenas de familias de otras regiones, sobre todo extremeñas y gallegas, que encontraron aquí empleo y vivienda. Muchas residieron durante años en el propio monte, formando una comunidad ligada a Cea pero con vida propia. Algunos niños nacieron en Riocamba, estudiaron en la escuela forestal y asistían a misa en la ermita. Bajar a Cea, al mercado o a ver a los parientes, era una actividad habitual.

Riocamba funcionaba casi como un núcleo paralelo, con sus propias fiestas: en verano se organizaban misa, bailes y comidas colectivas. Las cuadrillas del ICONA vigilaban el monte frente a los incendios, mientras los resineros recogían la savia destinada a la fabricación de barnices, pegamentos y otros productos industriales.

A partir de los años setenta, la actividad decayó: el serradero se detuvo, las destiladoras dejaron de funcionar y los pabellones se vaciaron. Hoy queda poco del Riocamba habitado: algunos muros de ladrillo, senderos cubiertos de agujas de pino y el recuerdo de quienes vivieron allí.

El bosque, sin embargo, sigue en pie y constituye un testimonio de aquel proyecto de repoblación de la posguerra.


Fuentes y referencias

  • Patrimonio Forestal del Estado / ICONA — planes de repoblación forestal de la posguerra (1944 en adelante).
  • Sobre el origen del monte de Riocamba como bien comunal, ver el Capítulo 29 · Peste, hambre y el nuevo monte.
  • Gómez Mendoza, J. (1992): Ciencia y política de los montes españoles (1848-1936). Madrid, ICONA.