Capítulo 29. Peste, hambre y el nuevo monte
“El monte no era nuestro, pero lo era. Hasta que lo vendieron. Para encender bombillas, nos quedamos sin leña.”
El siglo XIV fue especialmente duro para Cea. A las guerras que afectaban a los reinos vecinos se sumaron el hambre, la peste y un fuerte descenso demográfico. Entre 1348 y 1400, el valle del Cea perdió, según las estimaciones, más del 40 % de su población.
La peste negra entró por Galicia siguiendo las rutas comerciales y el Camino de Santiago. Las fuentes señalan que Sahagún, a pocas leguas de Cea, sufrió con especial intensidad: el tránsito constante de viajeros convirtió al monasterio y a la villa en un foco de contagio. Desde allí, la enfermedad descendió por los valles hasta León y, en el invierno de 1349, alcanzó el valle del Cea.
Para frenar los contagios, los vecinos tapiaban las casas de los enfermos desde fuera, sellando puertas y ventanas con cal viva: una medida extrema que aislaba a las familias afectadas.
La peste no fue un episodio único. Regresó en 1361, 1375, 1383 y 1399, y cada oleada encontró a una población más reducida, con menos mano de obra para sembrar y vendimiar. Muchas tierras quedaron sin cultivar y buena parte de las viñas, abandonadas.
- 1348-1400 — el valle pierde, según estimaciones, más del 40 % de su población.
- 1349 — la peste, llegada por el Camino de Santiago vía Sahagún, entra en el valle.
- Oleadas sucesivas: 1361, 1375, 1383, 1399 — cada una sobre un pueblo más débil.
- ~1485 — Cea adquiere el monte de Riocamba por enfiteusis: símbolo de recuperación.
En medio de este contexto se produjo un hecho relevante para el futuro de la villa: el pueblo de Cea adquirió el monte de Riocamba mediante contrato de enfiteusis, por una renta anual de 10 000 maravedíes, cedido por el marqués de Denia hacia 1485 en compensación por servicios prestados por la villa. Aunque posterior al siglo XIV, refleja el esfuerzo de la comunidad por recuperar recursos tras décadas de crisis. El monte, poblado de robles y pinos, proporcionó leña, pasto y madera, y se convirtió en un recurso clave para la economía local.
Pero la paz era frágil. A partir del siglo XVII, el pueblo entró en una nueva dinámica de presiones económicas impuestas desde la Corona. Con Felipe III y, sobre todo, Felipe IV (1605-1665), España atravesó un tiempo de bancarrotas sucesivas, mientras los conflictos se extendían por Europa: Cataluña, Portugal, Nápoles, Sicilia, Italia y Flandes. En 1652, se exigieron donativos forzosos para financiar las campañas militares, y en 1658, muchos jóvenes de la comarca fueron reclutados para los tercios, marchando a guerras lejanas de las que, en ocasiones, no regresaban.
La carga fiscal aumentaba: diezmos, primicias y tributos extraordinarios mermaban las economías locales, mientras los recursos naturales —incluido el monte de Riocamba— ganaban valor, tanto para la subsistencia de la comunidad como para hacer frente a las exigencias de la Hacienda Real. La tierra, la madera y el grano se convirtieron así en recursos esenciales en un periodo de fuerte presión sobre los pueblos.
Fuentes y referencias
- Peste negra — la pandemia que asoló Europa desde 1348.
- Valdeón Baruque, J. (1969): La crisis del siglo XIV en Castilla: revisión del problema. Madrid.
- Cabrillana, N. (1968): «La crisis del siglo XIV en Castilla: la Peste Negra en el obispado de Palencia», Hispania, 109 — el impacto demográfico en la región.
- Sobre la pervivencia del monte de Riocamba, ver el Capítulo 39 · La repoblación de Riocamba.

