Capítulo 28. Cea en las guerras dinásticas: Pedro I vs Enrique II
“Un rey dormía en el castillo. El otro lo asediaba. Cea fue frontera entre la sangre y la corona.”
El siglo XIV abrió para Castilla una época convulsa. En 1350, en pleno asedio de Gibraltar, moría de peste Alfonso XI de Castilla, “el Justiciero”, un monarca que dedicó gran parte de su reinado a frenar el avance nazarí y a reforzar la autoridad real frente a una nobleza cada vez más ambiciosa. Su muerte dejaba el trono a su hijo legítimo, Pedro I (1334–1369), llamado por unos “el Justiciero” y por otros “el Cruel”. La dualidad de su apodo define bien al personaje: inteligente y decidido, supo consolidar el poder real, pero su temperamento imprevisible, sus ajustes de cuentas con la alta nobleza y su manera implacable de impartir justicia lo convirtieron en enemigo de muchos linajes poderosos.
Frente a él se alzó su hermanastro, Enrique de Trastámara, hijo bastardo de Alfonso XI y de Leonor de Guzmán. Apoyado por buena parte de la alta nobleza y respaldado por la Corona de Aragón y el reino de Francia, Enrique encabezó una rebelión que dividió a Castilla en dos bandos irreconciliables. Entre 1351 y 1369, el reino se vio envuelto en una guerra civil que fue mucho más que un simple conflicto sucesorio: representó la colisión entre dos modelos de poder. Pedro defendía la centralización monárquica; Enrique, el predominio de las grandes casas nobiliarias.
Durante el conflicto, Cea volvió a ser un enclave codiciado. Su castillo, sobre el cerro que domina la villa, controlaba los caminos que unían Sahagún, Mayorga y el valle del Cea, un corredor importante para el paso de tropas y provisiones. En 1354, las fuerzas de Pedro I tomaron la fortaleza en su ofensiva hacia Sahagún, pero dos años después las tropas de Enrique de Trastámara incendiaron parte de la villa, destruyeron parcialmente el Castillo Viejo y se perdieron documentos parroquiales y concejiles. Las crónicas resumen el episodio: “fue a Cea que la tenía Juan Díaz de Caduérniga, e diérongela, que era un castillo muy fuerte, e mandólo derribar”. Para los vecinos, supuso el inicio de un periodo de dificultades.
La población quedó atrapada entre los dos bandos. El concejo, para evitar saqueos, llegó a pagar tributos dobles: unas veces al rey legítimo, otras al aspirante rebelde. Los caminos se llenaron de mercenarios y las cosechas eran requisadas por uno u otro ejército, en un contexto de escasez e inseguridad.
Tras la victoria de Enrique II en 1369, Cea no recuperó su fortaleza. El castillo, dañado por los ataques y los incendios, no fue reparado y perdió su función militar. En las décadas siguientes apenas se menciona en las crónicas. La villa quedó bajo una nobleza reforzada, pero con menor peso defensivo que en siglos anteriores.
Entre 1351 y 1369, Cea fue así frontera entre dos coronas y escenario de la guerra civil castellana. Al terminar el conflicto, la villa quedó debilitada y su castillo, en ruinas.
- 1350 — muere Alfonso XI; hereda Pedro I «el Cruel».
- 1351-1369 — guerra civil entre Pedro I y su hermanastro Enrique de Trastámara.
- 1354 — Pedro I toma el castillo de Cea.
- ~1356 — las tropas de Enrique lo derriban: «mandólo derribar».
- 1369 — victoria de Enrique II; el castillo no se reconstruye y pierde su función militar.
Fuentes y referencias
- López de Ayala, P.: Crónica del rey don Pedro (s. XIV) — fuente del episodio del derribo del castillo de Cea.
- Valdeón Baruque, J. (2002): Pedro I el Cruel y Enrique de Trastámara. ¿La primera guerra civil española?. Madrid, Aguilar.
- Guerra civil castellana (1351-1369) — el conflicto dinástico que asoló la villa.

