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Capítulo 36. De señorío a ayuntamiento constitucional

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“Ya no mandaban los condes. Mandaban los vecinos. Pero el pueblo seguía buscando pan.”

La gran transformación llegó en el último tercio del siglo XIX, con el fin del Antiguo Régimen: desaparecían privilegios seculares y cambiaban las estructuras de propiedad. En Cea, como en otras villas rurales, el cambio fue gradual más que abrupto.

Las desamortizaciones de Mendizábal (1836) y Madoz (1855) marcaron el punto de inflexión. Durante siglos, buena parte de los campos, prados y eras de la comarca había pertenecido al clero y a las órdenes monásticas. Con las nuevas leyes, esas tierras pasaron a manos privadas o al Estado.

El efecto más visible fue la caída del Monasterio de San Pedro de Eslonza, durante siglos un importante centro espiritual y económico de la zona. Fue desmantelado y vendido por partes. Sus retablos barrocos acabaron repartidos por iglesias de Sahagún y Gradefes, algunas de sus columnas se reutilizaron en corrales y varios sillares se emplearon en la fachada del pósito de Cea.

En torno a 1869, en el contexto de las reformas municipales del siglo XIX en España, Cea debió consolidar su organización como ayuntamiento constitucional. Fue un momento clave en el que la antigua estructura de villa de realengo o vinculada a señorío dio paso a un modelo administrativo moderno, con representantes elegidos entre los propios vecinos y un marco normativo acorde con la legislación liberal de la época.

El fin del Antiguo Régimen en Cea
  • 1836 / 1855 — las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz desmantelan la propiedad eclesiástica.
  • El Monasterio de Eslonza se vende «piedra a piedra»; algunos sillares acaban en el pósito de Cea.
  • ~1869 — Cea se consolida como ayuntamiento constitucional, con representantes elegidos entre los vecinos.

En paralelo, el siglo trajo las primeras herramientas estadísticas del Estado moderno: los censos. En 1887, el Instituto Nacional de Estadística registraba en Cea:

  • 1.102 habitantes,

  • 237 casas,

  • 2 escuelas (una de niños y otra de niñas),

  • 1 médico y 1 comadrona.

Aunque la administración local pasó a manos elegidas entre los vecinos, las condiciones materiales apenas cambiaron: las malas cosechas, los inviernos largos y la dependencia de los ciclos agrícolas mantenían a la villa en una situación frágil. Las instituciones se modernizaban, pero las preocupaciones cotidianas seguían siendo las mismas.

Con todo, a finales del siglo XIX Cea quedó integrada en las estructuras administrativas del Estado liberal, con un ayuntamiento constitucional, escuelas públicas y registros estadísticos regulares.

El marquesado de Cea hoy

El marquesado de Cea, instituido en 1599 por Felipe III a favor de Cristóbal Gómez de Sandoval y Rojas, tiene origen en su espléndida conexión con los condes —luego duques— de Lerma, señores de la villa de Cea. Desde entonces, el título se ha transmitido a lo largo de los siglos dentro de la nobleza española.

En nuestra era contemporánea, el marquesado sigue vivo gracias a María Teresa Anchústegui y de Arteaga, quien recibió oficialmente el título en 2019. La sucesión fue resultado de una distribución familiar promovida bajo la nueva legislación de herencia, donde Almudena de Arteaga, su hermana mayor, ostentaba hasta entonces el marquesado, aunque conservó otros títulos como el ducado del Infantado.

María Teresa Anchústegui, aunque ya no ejerce poder formal en Cea —puesto que la nobleza española carece hoy de funciones gubernamentales— sigue vinculando simbólicamente la historia de la villa con oficinas cortesanas y linajes históricos. Su título mantiene viva la memoria de siete siglos de condes y marqueses, desde el primer marqués del linaje Sandoval hasta la actualidad.


Fuentes y referencias