Capítulo 15. Alfonso III y la “civitas mirifica”

"Et populavit Cejam civitatem mirificam."
Así lo escribió la Crónica Albeldense. Así renació Cea.
En la segunda mitad del siglo IX, el reino asturiano se encontraba en plena expansión. Alfonso III el Magno (r. 866–910), último gran monarca de la monarquía astur, heredó no solo un trono, sino también una frontera viva y vulnerable. Entre las tierras aún disputadas, la vega del Cea ocupaba un lugar privilegiado: fértil y generosa en aguas, pero también de enorme valor estratégico. Dominaba los pasos naturales entre el norte cristiano y las llanuras del Duero, convertidas entonces en una línea incierta, siempre amenazada por las incursiones musulmanas.
En este contexto, la Crónica Albeldense recoge la frase que marcaría la historia de la villa: "Et populavit Cejam civitatem mirificam" —“Y repobló Cea, ciudad maravillosa”. El adjetivo mirificam es significativo: para los cronistas, la recuperación de Cea no era solo un acto político o militar, sino un logro notable. Sobre campos abandonados durante décadas y caminos borrados, Alfonso III impulsó un ambicioso plan de repoblación que devolvió actividad al territorio.
La Crónica Albeldense (888) describe la repoblación de Cea con tres palabras que harían historia: «civitatem mirificam», «ciudad maravillosa». No era un elogio rutinario: para los cronistas, devolver la vida a Cea entre tierras desiertas fue casi un prodigio.

La repoblación no fue obra de un solo grupo. Llegaron mozárabes desde el sur, cristianos que habían vivido bajo dominio musulmán y que aportaban conocimientos agrícolas y artesanales. Vinieron también asturianos, gallegos y descendientes de antiguos pobladores que habían sobrevivido en bosques y valles durante los años de inestabilidad. De esa mezcla de orígenes, lenguas y costumbres surgió una comunidad diversa. De aquella época destaca la iglesia de San Martín, cuya torre morisca refleja la influencia artística de los pueblos de al-Ándalus en estas tierras.

Cea dejó de ser una frontera incierta para convertirse en plaza fortificada. Sobre el cerro del castro se levantó una primera estructura defensiva, se reforzó la vieja calzada y se rehabilitó el puente romano. A su alrededor surgieron un mercado, un alfoz y un centro administrativo donde se dictaban normas y se recaudaban tributos. Los documentos conservados en Sahagún y Gradefes empezaron a mencionar pagos, heredades y molinos, y los nombres de familias y tierras reaparecieron en los pergaminos.
Es plausible que, en aquel plan de repoblación estratégica auspiciado por Alfonso III, Cea recibiera su primera presencia fortificada de manos de Alfonso III entre el 866 y el 879. Según investigaciones especializadas, el avance astur hacia el valle del Duero (872–893) se apoyó en un sistema defensivo organizado: castella o núcleos fortificados reocupaban antiguos asentamientos castreños —muros de tierra, fosos y terraplenes que se reforzaban con piedra— situados en oteros con buena visibilidad del entorno. Entre esos emplazamientos defensivos aparece el nombre de Cea como uno de los castra reaprovechados. Por tanto, es totalmente razonable imaginar que, más allá de la reconstrucción civil y religiosa, se planteara para Cea una primera muralla o castillo rudimentario, levantado sobre los vestigios de un antiguo castro y destinado a erigir una frontera segura y reconocible.
Con la repoblación de Alfonso III, Cea recuperó su lugar en la documentación y en el mapa político del reino, como cabeza de un territorio que volvía a organizarse en torno al río y a sus tierras de cultivo.
Fuentes y referencias
- Crónica Albeldense (888) — la frase «populavit Cejam civitatem mirificam».
- Gil Fernández, J.; Moralejo, J. L. y Ruiz de la Peña, J. I. (1985): Crónicas asturianas. Universidad de Oviedo — edición y estudio de las crónicas de Alfonso III.
- Gutiérrez González, J. A. (1995): Fortificaciones y feudalismo en el origen y formación del reino leonés (siglos IX-XIII). Universidad de Valladolid — el sistema de castella de la repoblación.
- Alfonso III de Asturias — el rey de la repoblación astur del Duero.