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Capítulo 41. Tradiciones vivas: Las Candelas, buras y veranos

"La historia no está en los libros. Está en las sobremesas, en los bancos, en las sillas de enea que miran al sol."

Cea mantiene sus fiestas tradicionales, cada vez con más esfuerzo por la pérdida de población. Entre todas destaca la fiesta de Las Candelas, cada 2 de febrero, muy arraigada en la historia local.

La fiesta de Las Candelas en Cea, León: la procesión con mantones y capas recorre las calles de la villa el 2 de febrero

Su origen se remonta a época medieval, cuando la iglesia de Santa María fue uno de los centros de la devoción local. Ese día se celebran la misa solemne, la bendición de las candelas y la procesión por las calles, y se reparte pan bendito entre vecinos y visitantes. Antiguamente, la fiesta estaba también vinculada al ciclo agrícola y al inicio del año.

Junto a Las Candelas, Cea conserva otras celebraciones que refuerzan los lazos comunitarios. La Virgen del Carmen, en julio, es la más concurrida: orquestas, vermú en la plaza, juegos para niños y procesiones que llenan de música las calles. Santa Cecilia, recuperada por los más mayores, resuena cada 22 de noviembre como homenaje a la tradición musical del pueblo.

Pero las tradiciones no viven solo en las fiestas. Siguen latiendo en la memoria oral: el apodo de “las Buras”, heredado de las crías de mula que las familias vendían en Sahagún; el dicho popular “De Cea los quesos, el pan y los rezos”; y las leyendas que pasan de generación en generación: el túnel bajo el puente, el capitel romano enterrado, la soga que, dicen, unía el castillo con la torre de la iglesia.

El calendario festivo de Cea
  • 2 de febrero · Las Candelas — la gran fiesta: misa solemne, bendición de candelas, procesión y pan bendito.
  • Julio · La Virgen del Carmen — la más concurrida: orquestas, vermú y procesiones.
  • 22 de noviembre · Santa Cecilia — homenaje a la tradición musical, recuperada por los mayores.
  • Verano — el regreso de los emigrantes duplica la población: el pueblo «suena como antes».

Cada verano, con el regreso de los hijos y nietos de quienes emigraron, Cea duplica su población. Las casas se abren y las calles recuperan actividad durante unas semanas, lo que mantiene vivas las fiestas y las tradiciones del pueblo.


Fuentes y referencias